Thielen Armand hace algo más que contar una historia. En contra de la hegemonía de la trama que debe avanzar a toda costa, su gesto pasa por otro lado: se sirve de una imagen filmada en 16mm para registrar planos que construyen y abren sentido al articularse entre sí. No solo retrata una situación política concreta: ¿qué ocurre con esa situación en el cuerpo de esos personajes? ¿Puede el silencio, la duración de una mirada, decir lo que de otro modo no se podría decir, o al menos acercarse a narrar la desesperación del día a día, aunque sea un poco? Lo político también pasa por conformar un régimen de mirada específico, uno en donde la materia y la luz, el silencio y el tiempo, tienen su lugar. Eso también es un acto de resistencia. Tobias Ramirez